domingo, 19 de abril de 2009

Frentes culturales a partir de la identidad juvenil en La Paz

La Paz alberga un número importante de migrantes de todas las regiones del país, por ellos la diversidad de culturas bolivianas, donde justamente las migraciones hacen que las zonas se encuentren marcadas, asimismo los estratos sociales son evidentes para los jóvenes que vive en la ciudad de La Paz, la zona sur representa a la “clase media alta”, la zona central representa a la “clase media y media baja” y la zona norte representa a la “clase baja y media baja”. Actualmente la cultura juvenil, dependiendo de la clase social (clase social, que forma parte de un sistema de clases, es un tipo de estratificación social en el que la posición social de un individuo se determina básicamente por criterios económicos), la ubicación y su contexto en general, es cada vez más compleja por las distintas influencias de la globalización, que dan lugar a la formación de diversas identidades. La formación de identidad y el concepto de la misma, se diversifica cada vez más, generando en muchos casos discriminación entre jóvenes que pertenecen a las distintas zonas de la ciudad de La Paz (Sur, Central y Norte).
Las identidades juveniles en la ciudad de La Paz son procesos complejos relacionales que se conforman en la interacción social. Ciertos fenómenos juveniles se internacionalizan, es decir son conocidos en otros países por su manera de vestir, actuar o el tipo de música que escuchan, la manera de hablar (jerga juvenil) entre muchos otros aspectos, esto se da dependiendo del país en el cual radican y por las industrias culturales. Actualmente, en el contexto juvenil paceño, la cultura es un campo donde se articulan los conflictos sociales generando frentes culturales entre las distintas clases sociales. Los frentes culturales normalmente nos dejan observar formas simbólicas y prácticas sociales múltiples operaciones (económicas, políticas y especialmente culturales). También se puede introducir a ese concepto formas objetivadas y formas subjetivadas de la cultura o, como dice Bourdieu, entre "símbolos objetivados" y "formas simbólicas interiorizadas". Todo grupo juvenil, además de practicar su cultura, tiene también la capacidad de interpretarla y de expresarla en términos discursivos (como mito, ideología, religión o filosofía). El joven desea encontrar su identidad para determinar sus valores. Lo que mayormente buscan es libertad para continuar con la relación de un grupo determinado. La ciudad de La Paz, presenta tres zonas (Sur, Central, Norte), las cuales se encuentran muy marcadas y ello ocasiona enfrentamientos culturales. Teniendo en cuenta que existe una lucha juvenil entre los distintos sectores de la ciudad de La Paz.
Los cambios que se vienen dando en los contextos socio histórico han modificado de manera profunda la forma de ser, estar, hacer, pensar, creer y sentir en el mundo de los sujetos. Los escenarios donde se venían desenvolviendo los jóvenes de la ciudad de La Paz se han transformado. Con el presente ensayo se pretende dar un primer paso, hacer un aporte para dar lugar a futuras investigaciones sobre los frentes culturales producidos a partir de la discriminación socio-cultural entre jóvenes de la cuidad de La Paz. En vista de ello el enfoque principal son los frentes culturales.
Comienzo a partir del siguiente criterio: la cultura como espacio de construcción personal, de lucha donde cada quien se construye y se reivindica influenciado por diferentes factores sociales; abre una nuevo campo de investigación desenredando y jalando la punta de la problemática social entre los jóvenes.
Parece ser que los frentes culturales están en un punto de inflexión; asimismo los encontramos presente en el diario vivir, tal es el caso de los jóvenes que habitan en la ciudad de La Paz haciendo énfasis en las zonas (sur, norte, central) a la que pertenecen.
La cultura: El concepto de cultura abarca todo contenido humano. Es la comunicación diaria, la interacción social, el contexto, la vestimenta, es lo que comemos y como lo preparamos, como bailamos, los valores y todos los demás detalles que forman parte de nuestra vida cotidiana. La cultura es una compleja y dinámica ecología de las personas, cosas, cosmovisiones, actividades y escenarios que fundamentalmente permanece estable.
Teniendo en cuenta la hibridación que se da actualmente en nuestra modernidad, la cual reside en cierta supervivencia de las prácticas culturales de las poblaciones indígenas, la cultura es un espacio en el cual se articulan los conflictos sociales; donde la modernidad implica un proceso de negociaciones y las estructuras tradicionales logran pernearse a través de muros trabados por las técnicas, los objetos, los estilos y los mensajes mediáticos.
Cultura juvenil: En el siglo XVI, comenzó lentamente a producirse la separación entre el mundo adulto y el mundo del niño. Este "descubrimiento de la infancia" llevó a organizar la escuela como un ámbito propio para los niños y los jóvenes. Si bien, el proceso de cambio continuó a lo largo de la historia, gracias al progreso, la educación, la psicología entre otros tantos aspectos significativos, es en el siglo XX, a partir de la década del 60, aproximadamente, cuando las relaciones entre las distintas generaciones cambiaron radicalmente su modo de expresarse. Los jóvenes adquirieron un protagonismo sin precedentes y generaron una cultura propia "la cultura juvenil", más libre y espontánea que la tradicional. Empezaron a manifestar preferencias musicales, costumbres sexuales, maneras de vestir, formas de hablar propias, y otros rasgos peculiares que forman parte de la definición de juventud. Estas tendencias fueron los principios de una serie de movimientos contrarios a la sociedad establecida: orientalismo, hipismo, sicodelia, etc. La nueva actitud juvenil también erosionó los patrones tradicionales de la autoridad paterna. Por tanto, la cultura juvenil reúne comportamientos, acciones, valores, ideas, pensamientos, etc.
La cultura juvenil paceña presenta distintas identidades, dependiendo del grupo social al que pertenece cada joven.
Identidad: Cuando hablamos de identidad nos referidos a cierta características exclusivas y a la vez reflexivas de un movimiento, de un grupo o incluso de todo un pueblo. Las identidades se formulan enfatizando más las características ajenas, aquellas que no se comparten, que las propias, la idea de la identidad implica el hecho de que un conjunto de rasgos, además de ser compartido, sea asumido como constitutivo de cierta colectividad.
En la cultura se ponen en juego los sentidos de las diferencias, respeto a las similitudes, las desigualdades. De ahí que Jorge González habla de la cultura como: “arena conflictiva y tensional en la que desde diferentes posiciones, se definen y redefinen de manera constante y conflictiva los sentidos y las interpretaciones”. Se pretende expresar que existe un motivo profundo que explica dichas regularidades. La identidad cultural resulta típicamente promovida por los símbolos de confort, del status y de la satisfacción.
A través de las mismas se dan luchas entre culturas diferentes por tratar de legitmizarse en un campo; frentes culturales; toda está confrontación se encuentra manifiesta entre los jóvenes que pertenecen a los distintos sectores de la ciudad de La Paz.
Frentes culturales: Los Frentes Culturales se alimentan en toda esta problemática de la construcción de legitimación entre grupos diferentes y están abocados al análisis de procesos locales del ejercicio de legitimidad, delimitan algunas vías para comprender los modos de integración de dichos procesos; de alcance regional/nacional y donde la construcción de la hegemonía revela conflictos entre culturas.
Dentro en concepto de frentes culturales: “La cultura es un espacio de lucha de diversos grupos que pugnan por hacer prevalecer sus propios significados para alcanzar el reconocimiento de su identidad sub-cultural dentro de la esfera pública cultural. Las áreas de mayor interés son la religiosidad popular, las fiestas y ferias populares y los melodramas televisivos, que suponen a la vez fronteras que se entrecruzan.” (TORRICO, 2003).
Frente a una cultura profunda, autoritaria hay una concentración de relaciones de dominación de pocos sobre muchos. Jorge Gonzáles señala que: “viviendo en sociedades profundamente diferentes a las muy industrializadas y tecnificadas; dentro de espacios culturales es contradictorios, múltiples, superpuestos conflictos".[1]
Para entender con mayor claridad a los frentes culturales es fundamental nombrar los estudios culturales. Alberto M. Cirese, fue el indiscutible impulsor y catalizador de dichos estudios, es quien afirma que “la problemática cultural de las clases subalternas abordan múltiples aspectos de la cultura y contribuyen acumulativamente a construir o reforzar algunas dimensiones de la cultura nacional” [2]
Los frentes culturales nacen en 1982. El enfoque sirve como herramienta para ayudarnos a pensar y a investigar empíricamente los modos históricos, estructurales y cotidianos en los que se construye un desacuerdo de relaciones en una sociedad determinada. Asimismo, dichos frentes son herramienta para interpretar algunos de los procesos de lucha de la cotidianidad. Para ello, aborda grandes problemáticas en las que se ubican: La construcción social del sentido, la constitución social de la hegemonía y del poder cultural, la lucha por la legitimidad cultural y los elementos culturales transclasistas y la vida cotidiana.
Los trayectos socioculturales optan por especificar el problema de la cultura en tres momentos: el primer momento trata de estudiar empíricamente la vida cotidiana como contexto central de la relación entre clases populares e industrias culturales; Hoggart trabaja este modelo, llegando a la conclusión de que: las industrias culturales, como no podrían operar la base de imágenes y valores totalmente desconocidos para los sectores populares, deben inscribirse en la experiencia social de sus consumidores. El segundo momento de la especificación del concepto de cultura pertenece a la adopción; Bourdieu encuentra en las caracterización general de las prácticas cotidianas tres ingredientes principales de su abordaje de la comunicación desde la cultura: la desigualdad social, las diferencias culturales y la sugerencia de que la hegemonía no se ejerce sólo sobre la base de la dominación ideológica y económica. En las distinciones entre las clases, se insertan sistemas de hábitos reconocibles y observables; como es el caso del poder simbólico de la hegemonía de sistemas de disposiciones, esquemas de percepción y acción que conforman el habitus de clase. El tercer momento constituye un escenario donde se articulan los conflictos sociales se inicia la tesis de reproducción social que plantea Bourdieu; los procesos culturales articulan los conflictos sociales, que no permite más que augurar el sentido desfavorable para los sectores subalternos que adquiere la desigual interiorización de los bienes simbólicos.
En sí, podemos decir que los frentes culturales son ubicados como frentes o arenas de lucha y simultáneamente como fronteras o límites de contacto ideológico entre las concepciones y prácticas culturales de distintos grupos y clases construidas que coexisten en una misma sociedad.
Los campos culturales son definibles como sistemas dinámicos de posiciones y fuerzas. Una manera de volver visible su dinámica es precisamente a través de su presencia relativa por la vía de los equipamientos e instituciones en los que se forman sus especialistas; en los que se atiende y se infunden sus modulaciones especializadas del sentido y en los que se legitima o no la práctica de las clientelas.
Un campo cultural es aquel de donde se “lucha” por hacer prevalecer la propia manera de hacer y tener cultura, cuyo crecimiento es atribuido a los medios comerciales de comunicación masiva quienes aceleraron y diversificaron en gran medida este poder cultural, es decir la capacidad que tienen las personas y los grupos de producir sentidos y de construir formas de vida, en este caso distintas formas de vida según la zona a la que pertenecen los jóvenes que habitan en la ciudad de la Paz.
Pero al hablar de poder cultural no solamente se hace referencia a aquellos valores tradicionales o rasgos duraderos y las actividades de rutina que conforman el ámbito donde se vive, se hace referencia también a una gran cantidad de capitales simbólicos.
Conclusión: Los frentes culturales son los espacios donde se “relacionan” las culturas de clase. Además son fronteras o limites de contacto ideológico entre las concepciones y las prácticas culturales de diferentes grupos y clases construidas que coexisten en una misma sociedad. Espacios sociales donde entran en contacto las culturas legítimas y legitimadoras de las clases o grupos dominantes que se hubieran tornado dominantes, el espacio donde esas dos culturas “luchan “para legitimar o para mantenerse legítimas.
Por tanto, las transformaciones a las que se enfrentan los jóvenes que pertenecen a las distintas zonas de la ciudad de La Paz (sur, central y norte) hacen necesario orientar el interés de construir una agenda que se preocupe por abordar los problemas socioculturales y comunicativos. Por lo cual considero necesario la ampliación de exploraciones en cuanto al tema de los frentes culturales; que son abordados desde otras perspectivas e incluir y hacer énfasis en la juventud.
Se propone seguir indagando en el enfoque de los frentes culturales, dando continuidad al estudio de juvenil respecto a la variedad de identidades y las rupturas culturales que pueden ocasionarse por falta de tolerancia hacia el otro.
Sobre todo se propone hacer investigaciones que abarquen los conflictos culturales que tienen los jóvenes dentro de una misma ciudad. Es necesaria la exploración de estos temas para proponer políticas de apoyo a la cultura.
Que mejor lugar que la cotidianidad; para encontrar a la propia cultura reflejada en toda su amplitud y su esplendor.
Acentuar las diferencias no genera la unidad, al contrario nos aísla como personas, promoviendo el egoísmo y la intolerancia.
Debemos reflexionar sobre la necesidad de construir espacios de unificación y de respecto a la diversidad por el mismo hecho de la riqueza que alberga nuestro país y nuestra juventud.

[1] ) GONZÁLEZ. Jorge A, GALINDO, Jesús. Metodología y Cultura. México: Consejo Nacional para la cultura y las Artes, 1994, p. 238.
[2] www.crim.unam.mx/cultura/ponencias/GGIMENZ.html